Día VI de la 8a. de Nav (30 de dic) (Id=45)

Antífona de Entrada

Un silencio lo envolvía todo, y al mediar la noche su carrera, tu Palabra todopoderosa, Señor, vino desde el trono real de los cielos.

[Misa]

Se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso: por este nuevo nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, líbranos del yugo con que nos domina la antigua servidumbre del pecado.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El que hace la voluntad de Dios tiene vida eterna

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
2, 12-17

Les escribo a ustedes, hijos, porque les han sido perdonados sus pecados por el poder de su nombre.
Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio.
Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno. Les escribo a ustedes, hijos, porque han conocido al Padre.
Les escribo a ustedes, padres, porque han conocido al que es desde el principio.
Les escribo a ustedes, jóvenes, porque son fuertes y la palabra de Dios permanece en ustedes y han vencido al maligno.
No amen al mundo ni lo que hay en él. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no habita en él. Porque todo lo que hay en el mundo -los apetitos desordenados, la codicia de los ojos y el afán de la riqueza humana- no viene del Padre, sino del mundo. El mundo y todos sus atractivos pasan. Pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.

Salmo Responsorial

Sal 25, 7-8a.8b-9.10

Alégrese el cielo y goce la tierra.

Pueblos todos de la tierra, reconozcan la gloria y el poder del Señor; reconozcan que su nombre es glorioso.
Alégrese el cielo y goce la tierra.

Entren en su templo trayéndole ofrendas: adoren al Señor en su templo, tiemble en su presencia la tierra entera.
Alégrese el cielo y goce la tierra.

Digan a las naciones: "El Señor es Rey, él aseguró el mundo para que permanezca firme; él gobierna a los pueblos con rectitud".
Alégrese el cielo y goce la tierra.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan, naciones, y adoren al Señor, porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra.
Aleluya.

Evangelio

Ana hablaba del niño a los que aguardaban la liberación de Israel

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
2, 36-40

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, que era ya muy anciana. Había estado casada siete años, siendo aún muy joven, y después había permanecido viuda hasta los ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, dando culto al Señor día y noche con ayunos y oraciones. Se presentó en aquel momento y se puso a dar gloria a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la liberación de Israel.
Cuando cumplieron todas las cosas prescritas por la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
El niño crecía y se fortalecía llenándose de sabiduría, y contaba con la gracia de Dios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

No se dice "Credo".

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, con bondad las ofrendas de tu pueblo, y concédenos que cuanto creemos por la fe se haga vida en nosotros por medio de este sacramento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Intercambio efectuado en la Encarnación de Verbo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque en el misterio que hoy celebramos, Cristo, el Señor, sin dejar la gloria del Padre, se hace presente entre nosotros de un modo nuevo: el que era invisible en su naturaleza se hace visible al adoptar la nuestra; el eterno, engendrado antes del tiempo, comparte nuestra vida temporal para asumir en sí todo lo creado, para reconstruir todo lo que estaba caído y restaurar de este modo el universo, para llamar de nuevo al Reino de los cielos al ser humano sumergido en el pecado.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te alabamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor Dios, que nos unes a ti por la participación en este sacramento, concédenos obtener toda su eficacia, y que al recibirlo nos hagamos cada día más dignos de este don que nos haces.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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